El basurero espacial está rebosado

En la actualidad se estima que en el espacio hay casi 30.000 objetos mayores de diez centímetros, 750.000 de uno a diez centímetros y 166 millones menores de un centímetro.

Los humanos llevamos 62 años lanzando objetos al espacio, el primero fue el Sputnik 1 en 1957.

Esta red de desechos, en cualquiera de sus tamaños, podría causar daños a una nave espacial operativa, o salirse de su orbita y caer a la tierra o perderse en el espacio; de ahí la necesidad de buscar soluciones a un problema que es global y que cada vez adquiere mayor dimensión y urgencia, apuntan desde la Agencia Espacial Europea (ESA), cuya oficina de basura espacial tuvo en 2018 un “año récord“.

Los satélites operados por la ESA tuvieron que hacer un total de 28 maniobras para evitar el impacto de chatarra espacial.

Y es que una colisión de un objeto de diez centímetros podría implicar una “fragmentación catastrófica” de un satélite tipo, uno de un centímetro sería capaz de perturbar su funcionamiento o penetrar en los escudos de la Estación Espacial Internacional y un pedazo tan solo de un milímetro destruiría subsistemas satelitales.

Tenemos catalogados -alrededor de 21.000 objetos- con órbita conocida y que son “perseguidos” desde los sistemas de vigilancia, en colaboración con telescopios europeos; los más pequeños, de hasta un centímetro, pueden ser detectados, pero no es posible establecer sus órbitas con suficiente precisión.

Si bien la detección de la chatarra espacial es importante y se puede mejorar -la ESA comenzará a operar en 2020 desde el monte Mufara en Sicilia el telescopio FlyEye (ojo de mosca) que ayudará a ello-, esta es solo el principio, por eso hay que pasar a la acción.

“No solo es tiempo de hablar, sino de tomar decisiones”, resume Rolf Densing, jefe del Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) en Darmstadt (Alemania), donde se celebra desde hoy hasta el día 24 una conferencia sobre seguridad espacial con 250 expertos.

Fuente: Efe

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