El Programa Copérnico

Es un proyecto dirigido conjuntamente por la Agencia Espacial Europea y la Unión Europea, cuyo objetivo es proveer de información exacta, fiable y continua, para, entre otras cosas, mejorar la gestión y conservación del medio ambiente, comprender y mitigar los efectos del cambio climático y asegurar la seguridad civil. Pretende agrupar diferentes fuentes de información de satélites medioambientales y bases terrestres para proporcionar una visión global del «estado de salud» de la Tierra.

Sentinel-6A, previo a su lanzamiento

La información geoespacial proporcionada por Copérnico se agrupa en seis temáticas: la Tierra, los océanos, respuesta a emergencias, la atmósfera, seguridad y cambio climático. Los dos últimos fueron anunciados durante el GMES Forum que tuvo lugar en la ciudad francesa de Lille, en septiembre de 2008. Además el programa Copérnico se apoya en tres pilares: el segmento espacial, compuesto por los satélites junto con su infraestructura terrestre; las medidas in situ, red de información terrestre y aerotransportada que recolecta información sobre los océanos, la superficie de los continentes y la atmósfera; y los servicios para los usuarios.

Copernicus cuenta con un conjunto de satélites propios (las familias Sentinel), complementados con misiones participantes (otros satélites comerciales o públicos en órbita). Los satélites Sentinel están diseñados específicamente para responder a las necesidades de los servicios de Copernicus y sus usuarios. Con el lanzamiento del Sentinel-1A en 2014, la Unión Europea puso en marcha un proceso para poner en órbita una constelación de casi 20 satélites más antes de 2030. El programa inició en los 90 pero en los años 2014 y 2015 entró en la fase operacional.

Usando datos de Copernicus Sentinel-5P, la imagen muestra la diferencia en el monóxido de carbono en el aire entre julio de 2019 y agosto de 2019 en el Amazonas. Este contaminante se asocia a menudo con el tráfico, pero aquí vemos el aumento de las concentraciones atmosféricas tras los incendios. Naturalmente, una vez en el aire, puede causar problemas a los humanos al reducir la cantidad de oxígeno que se puede transportar en el torrente sanguíneo.

 

Fuente: www.copernicus.eu/es

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